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  1. CENTRO

Historia de un reencuentro esperado

EXCLUSIVA. La empresaria colombiana Lilly Martin presenta un libro de su autoría donde refleja el sufrimiento de 21 años al haber sido separada forzosamente de sus hijas, quienes fueron secuestradas por su propio padre
Lilly Martin (izq) y  su hilja Dalal Waked. Martin vio a su hija por última vez cuando tenía 4 años y medio cuando la secuestró su padre, y la volvió a ver cuando ella ya era una mujer. Foto: Myriam Warren
Lilly Martin (izq) y su hilja Dalal Waked. Martin vio a su hija por última vez cuando tenía 4 años y medio cuando la secuestró su padre, y la volvió a ver cuando ella ya era una mujer. Foto: Myriam Warren
Publicado Ene. 31, 2020
Actualizado Feb. 22

SEFFNER- A la colombiana Lilly Martin le negaron ser madre de sus hijas por 21 años.

Las niñas, Dalal y Lamia, fruto del amor con quien ella recuerda como “su príncipe árabe”, Mohammed Waked, fueron sacadas a la fuerza de Miami con destino a Damasco, Siria, en 1992.

Martin, de 58 años, plasmó la historia de su lucha por recuperar a sus hijas en un libro titulado “Nunca olvidé tus ojos”, frase que Dalal, su hija mayor, le susurró al oído entre abrazos y muchas lágrimas tras su reencuentro en el Aeropuerto Internacional de Tampa en 2013.

El libro según Martin va más allá, su intención es ayudar a otras mujeres que como ella sufren el secuestro de un ser querido.

Martin nació y creció en Buenaventura, ciudad del pacífico colombiano. A los 22 años ya había sido madre y la situación de violencia en el país suramericano la obligó a viajar a Miami.

“Cuando vine estábamos pasando en Colombia el trauma de los secuestros, de la guerrilla, de la mafia, de las bombas. Era un momento muy triste donde todos salían corriendo, buscando refugio”, dijo Martin en entrevista a CENTRO Tampa

La hermana mayor de Martin ya había viajado a Estados Unidos.

Martin recuerda las fechas que la han marcado. “Era jueves el 16 de noviembre de 1985”, agregó refiriéndose a la salida de Colombia.

Al poco tiempo ella conocería a su príncipe árabe en una discoteca de Miami.

“Nos pusimos a conversar en mi broken English,… Ese día me dijo: ‘Vas a ser la madre de mis hijos’”, recordó Martin.

Todo pasó rápido. Al mes, contó la colombiana, se fueron a vivir juntos.

“Tenía 24 años. Mohammed llegó en un momento muy lindo, fue muy lindo con mi hijo. Tuvimos una conexión muy fuerte”, afirmó Martin.

La pareja se casó un año después, pese a ser de diferentes culturas y religiones respetaban sus diferencias. Fueron felices por siete años.

Martin afirmó que Mohammed no era el típico musulmán, jugaba con sus hijas, les leía las acostaba, a ella la dejaba trabajar y estudiar estética. Pero tenían una sombra, la del suegro de Martin que comenzó a sugerirle a su hijo que se fueran todos a Siria para que las niñas fueran educadas bajo su cultura y religión.

“Yo era católica y el musulmán. El papá de Mohammed es bien radical. El viejito comenzó a tomar control, empezó a decir que teníamos que irnos allá y yo le dije no”, contó Martin.

Lilly Martin posa para un retrato con una copia de su libro, “Nunca Olvide tus Ojos”, basado en su batalla de más de 20 años para recuperar a sus hijas después de que su padre, el ex esposo de Martin, las secuestró y las llevó a Siria y luego a Egipto. Foto: MARTHA ASENCIO-RHINE /CENTRO Tampa
Lilly Martin posa para un retrato con una copia de su libro, “Nunca Olvide tus Ojos”, basado en su batalla de más de 20 años para recuperar a sus hijas después de que su padre, el ex esposo de Martin, las secuestró y las llevó a Siria y luego a Egipto. Foto: MARTHA ASENCIO-RHINE /CENTRO Tampa [ MARTHA ASENCIO-RHINE | Times ]

Para entonces Mohammed era residente estadounidense y ella estaba a la espera de solucionar su situación migratoria.

“Siempre trabajé con amigas que tenían salón de belleza, en ese entonces no había tanto problema migratorio, hace más de 30 años no era un obstáculo”, dijo Martin. “Él era mánager de una pizzería y el papá le proveía económicamente. No me gustaba que enviara dinero. Para mí trabajar era indispensable”.

Martin nunca olvidará el 5 de agosto de 1992, Dalal tenía 4 años y medio y Lamia 21 meses. Ella estaba estudiando cuando en medio de la clase sintió algo extraño, “una corazonada”.

La relación con su príncipe árabe había estado tensa debido a la negativa de irse del país.

Llegó a su casa y encontró a su hijo mayor, Juan Sebastián, solo.

“Nunca imaginé que él iba a quitarme a mis hijas, para mí fue una puñalada. Él era buen compañero, buen papá, jamás me imaginé que iba a hacer algo tan cruel. Dejarlas con sus padres allá (en Medio Oriente). Me las quitó”, recordó Martin llorando.

En el libro ‘Nunca olvidé tus ojos’ Martin lo expresa: “el hombre que era legalmente mi esposo… tomó la decisión de llevárselas sin mi consentimiento”.

Realizó múltiples llamadas. Esa noche ella lloró y no pudo dormir. Al siguiente día Martin recordó que fue a la agencia de viajes que siempre usaban. La empleada de la agencia le corroboró su miedo. Le informó que Mohammed Waked había comprado tres pasajes una sola vía para Damasco, Siria.

“Comenzaron por teléfono las negociaciones de divorcio. Para poder luchar por la custodia de las niñas tenía que divorciarme”, dijo Martin.

Tres semanas después llegó el huracán Andrew, pero eso no le impidió seguir comunicándose con su entonces esposo y sus hijas.

“Al principio pude hablar con las niñas por teléfono, pero poco a poco me quitaron la comunicación con mis hijas. Mohammed regresó a los tres meses después del huracán y aproveché para que nos divorciáramos. El juez le dio dos semanas para volver con las niñas... pero nunca regresó”, recordó Martin con la voz entrecortada y sollozando.

Lilly Martin estuvo buscando a sus hijas y contactó diversas organizaciones . En la foto un aviso de fotos progresivas realizado por Missing & Exploited Children. Foto: Myriam Warren
Lilly Martin estuvo buscando a sus hijas y contactó diversas organizaciones . En la foto un aviso de fotos progresivas realizado por Missing & Exploited Children. Foto: Myriam Warren

Aseguró que nunca perdió la esperanza de reunirse de nuevo con sus hijas. Asistió a eventos para hacer “bulla”, para que su caso no fuera olvidado. Formó parte de organizaciones que ayudan a encontrar niños perdidos.

“Hice parte de de Florida Missing Children, fuimos a las Naciones Unidas, a la OEA, al Centro Islámico”, dijo Martin mientras mostraba decenas de documentos. Todos los días se ‘ponía una tarea’. Pero pasaba el tiempo.

“Nunca dejé de luchar… Vendíamos sombreros para colectar dinero. Para recoger fondos para hacer una especie de rescate, era mi idea. Siria no tenia relaciones con EEUU”, dijo Martin quien incluso creo su propia organización International Abducted Children’s Rescue.

Años después se casó con quien sería su segundo esposo.

“Él fue mi paño de lágrimas, hacía todo lo que podía dentro de sus capacidades para apoyarme y ayudarme”, dijo Martin. “Luego, tuvimos una hija en 1997”.

Llamaron a la niña Kelly, para Martin fue “el lucerito que se escapó del cielo para alegrar mi corazón”.

El segundo matrimonio terminó tras 25 años en 2019.

Lilly Martin mira a través de viejos recortes de periódicos recopilados a lo largo de los años cuando sus hijas desaparecieron. El ex esposo de Martin secuestró a las niñas en 1992 cuando tenían 21 meses y 4 años y las llevó a su Egipto natal. Martin no volvió a conectarse con sus hijas hasta 2012 cuando respondieron al ver las fotos de personas desaparecidas en Facebook. Madre e hijas finalmente se reunieron en 2013 y ahora todas viven juntas.
Lilly Martin mira a través de viejos recortes de periódicos recopilados a lo largo de los años cuando sus hijas desaparecieron. El ex esposo de Martin secuestró a las niñas en 1992 cuando tenían 21 meses y 4 años y las llevó a su Egipto natal. Martin no volvió a conectarse con sus hijas hasta 2012 cuando respondieron al ver las fotos de personas desaparecidas en Facebook. Madre e hijas finalmente se reunieron en 2013 y ahora todas viven juntas. [ MARTHA ASENCIO-RHINE | Times ]

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Con su segundo esposo se instaló en Tampa, donde Martin tiene actualmenteuna peluquería. En su trabajo conoció a la estilista mexicana Elena Cardona con quien entabló una amistad.

“Conocí a Lilly desde antes del encuentro con sus hijas. La miraba siempre llorando. Cuando estábamos de descanso nos desahogábamos e íbamos a llorar un poco”, dijo Cardona, de 38 años.

Un día Martin le dijo a Cardona que había abierto una cuenta en Facebook con el apellido Waked, el de su primer matrimonio. A Cardona le pareció excelente la idea.

“También comenzamos a contar la historia a mis clientes árabes. Un día me llama Lilly llorando y me dice: ‘Encontramos a las niñas’”, recordó Cardona quien supo que en ese momento las lágrimas ahora eran de alegría. Todo gracias a la tecnología.

Tras contar la historia a una de sus clientas, la venezolana Iraima Díaz, quien conocía a Martin desde antes del reencuentro, renació la idea de hacer un libro.

Desde Izq. Irina Díaz, Lilly Martin y Elena Cardona.  Díaz y Cardona han sido amigas de Martin por años y la han apoyado en el proceso de publicar su historia.  Foto: Myriam Warren
Desde Izq. Irina Díaz, Lilly Martin y Elena Cardona. Díaz y Cardona han sido amigas de Martin por años y la han apoyado en el proceso de publicar su historia. Foto: Myriam Warren

“Me reencontré con Lilly después de varios años y ella me contó que aparecieron sus hijas y le presenté un equipo (de editores), comenzamos a trabajar. Es un libro que tiene un final feliz porque sus hijas están en Tampa. Tuve la visualización de que es una historia de vida y educativa”, dijo Díaz.

Al grupo se unió el periodista colombiano Juan José Posada, quien afirmó que ‘Nunca olvidé tus ojos’ me ayudó a renacer periodísticamente, revivir la vena de la investigación, que no importan los inconvenientes de último momento, corregir y trabajar en los detalles es el objetivo”.

Posada colaboró con la sinopsis, lo ha ayudado a editar y colaboró con entrevistas adicionales para el libro.

Para Martin el libro tiene el propósito de que “hay muchos niños que no olvidan nunca que tienen padre o una madre en su vida” así los hayan separado de sus progenitores.

“El título es la frase que se le quedó a mi niña y que guardó su corazoncito como recuerdo”, dijo Martin. " Es la frase que me dijo cuando la volví a ver”.

Dalal nunca olvidó a su madre y pese a que la semana pasada falleció Mohammed, su padre, por una enfermedad conla que luchó por años dijo: “Estoy agradecida y contenta de estar ahora en Estados Unidos por siempre con mi mamá”.