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  1. CENTRO

Como el coronavirus cambió nuestra rutina

Una cajera del supermercado espera a los clientes detrás de una cortina de plástico improvisada como precaución contra la propagación del nuevo coronavirus, en Buenos Aires, Argentina, el lunes 16 de marzo de 2020. (Foto AP/Natacha Pisarenko) [NATACHA PISARENKO | AP]

Por Mario Quevedo

Especial para CENTRO Tampa

Hoy me lanzo por caminos retorcidos pues, a decir verdad, del tema no tengo profundo conocimiento; aunque esto nunca me ha frenado para ofrecer mi opinión. Todo esto, mientras nuestra directora lo acepte.

Este problema del coronavirus que tiene medio loco a más de la mitad de la población del mundo (la otra mitad no se ha enterado todavía de la dimensión de la pandemia), es algo que tengo que desafiar, aunque en algún momento meta la pata. Pero (temprano el pero de Quevedo), como me dice Chicho, no podemos simplemente vegetar de espalda a la realidad de la vida diaria. Y esa verdad es que este problema nos tiene como castigados y desorientados.

En cuanto a la situación específica desde el punto de vista médico, poco puedo decir. No me considero capacitado para eso y los doctores son los que tienen el conocimiento y responsabilidad de dar sus opiniones. Creo que los consejos que se han vertido en todos los medios de publicidad y comunicación son extraordinariamente aconsejables. Tener cuidado en extremo; evitar tumultos, aunque sea en los supermercados, lavarnos las manos con mucha frecuencia, tratar de no tocarnos la cara y, sobre todo, hasta que la situación no se aclare un poco más, evitar contactos que no sean necesarios.

En un momento pensamos que se estaba presentando una histeria colectiva. Ya esto le dejará saber lo que sabe Quevedo sobre el tema. Creo que me equivoqué en esa evaluación y que debo pasar a ser más realista. Creo que hubo quienes pensaron como yo. Si no muchos, por lo menos algunos. Pero bueno, es de sabios rectificar al aprender y pienso que no soy el único en este largo tren con demasiados vagones repletos de intentos de sabelotodo que, como yo, nos equivocamos.

A lo largo de la nación varios negocios han cerrado temporalmente, otros atienden en horarios específicos. En la Foto un negocio en Chapel Hill, NC. Foto: AP [GERRY BROOME | AP]

Creo que el presidente habló claro a la nación y planteó las cosas con la firmeza necesaria para llevar el mensaje sereno a la nación. El gobernador de Floria ha estado constantemente llevando el mensaje a todos. La alcaldesa de nuestra ciudad también ha estado presente tomando las medidas necesarias y pasando a informarnos sobre lo necesario.

Desafortunadamente no puedo decir lo mismo de otros oficiales electos que debían (en mi opinión) estar en público más a menudo para redoblar la confianza que se supone que ellos nos ofrezcan en momentos difíciles. No hemos escuchado de nuestros senadores federales o de nuestra congresista que tanto esfuerzo ha puesto siempre en el negocio con Cuba. A lo mejor lo han hecho, o han tratado, pero este hijo de Dios no los ha escuchado o mucho menos comprendido.

Ha habido pasos tomados que, aunque en otros momentos pudieran parecer un poco radicales, hoy parecen ser necesarios. Eventos masivos han sido cancelados para evitar la conglomeración de decenas de miles de personas de las cuales no se sabe cuales o cuantas puedan estar contaminadas. Los barcos de crucero; fuente importantísima de empleo en nuestro estado, cancelados. Lo mismo con vuelos internacionales; especialmente a naciones la que padecen con síntomas patentes. Hasta se han cancelado funciones de teatro y/o reuniones en restaurantes y centros de entretenimiento.

Todo esto representa un peso tremendo para la sociedad. Empleados que, o bien tendrán que utilizar su tiempo de vacaciones o de enfermedad, recibir dinero o ayuda del gobierno, o ir a buscar respaldo en la familia. Consideramos la cantidad enorme de marineros en los barcos de turismo que viven de los alimentos que reciben mientras atienden a los turistas y de las propinas recibidas al final del viaje. Y esto sin contar a los que han visto la bolsa de valores cambiar constantemente.

En algún momento hemos visto reacciones desaforadas. Entendemos que al ser testigos/participantes de una situación tan pero tan difícil como la que enfrentamos, podamos exagerar un poco nuestro carácter. Tenemos que darnos cuenta de que el papel de inodoro no desaparecerá de por siempre en nuestros supermercados. La nación cuenta con los medios necesarios para enfrentar las crisis, aunque toda la estructura de vida nacional se vea golpeada temporalmente por esta -realmente grave- situación.

Atravesamos una seria crisis que afecta al mundo entero. Recordemos que hay naciones en situaciones realmente peores y donde los ciudadanos tienen que hasta permanecer incomunicados. Gracias a Dios no estamos, en estos momentos, en esa situación; pero si llegáramos a un punto más crítico, nuestra sociedad y estructura económica ofrece buenas opciones de recuperación.

Teniendo confianza en Dios, en nuestro sistema económico y en nuestros gobernantes, tendremos un final despejado; como el diáfano amanecer después de una noche tormentosa

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