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  1. CENTRO

Durante 20 años, una iglesia de Riverview ha entregado comida. Pero esta desesperación es nueva.

Un voluntario ha trabajado en varios sitios de donación. “Es la misma escena: cientos de personas esperando”.
Heather Rivera (center) and Valencia Anderson, military veterans with Mission Continues assists over a dozen volunteers distribute food at the River Of Life Christian Church food pantry on Thursday, May 28, 2020 in Riverview.
Heather Rivera (center) and Valencia Anderson, military veterans with Mission Continues assists over a dozen volunteers distribute food at the River Of Life Christian Church food pantry on Thursday, May 28, 2020 in Riverview. [ LUIS SANTANA | Times ]
Publicado May 29, 2020
Actualizado May 29, 2020

RIVERVIEW - Las familias esperaron pacientemente en sus vehículos. Muchos estuvieron llegaron tres horas antes. Algunos llegaron a pie.

"Es la única oportunidad que tengo de reunir algo de comida", dijo Alice White, de 67 años, quien cuida a tres nietos. "Es nuestro salvavidas".

Jeaniel Image señaló la línea de 360 ​​vehículos que serpenteaban el estacionamiento y seguía por toda la calle el miércoles por la mañana en la Iglesia Cristian River Of Life, en Riverview. Todos esperaban su caja de comida.

"Esto es como un estado de emergencia porque muchas personas están desesperadas, " dijo Image, reservista de la Marina.

Image organizó un grupo de ocho voluntarios militares para ayudar en la distribución mensual de alimentos de la iglesia. Las donaciones han sido un común denominador en esta iglesia de Riverview, al menos durante los recientes 20 años.

Sin embargo, no hay nada rutinario en la distribución de estos días. El coronavirus ha arrojado a personas como White y su esposo ha quedarse sin empleo o a ver reducidas drásticamente sus horas de trabajo.

"Servimos a unas 2,500 personas por mes durante esta pandemia", dijo el pastor de la iglesia Johnny Honaker. "Antes del coronavirus, ayudamos a 1,800 familias. Es una operación enorme".

Los voluntarios con máscaras trabajaron en una línea de montaje, llenando cajas con alimentos frescos y productos secos: carne, comida enlatada, verduras, arroz, fruta y bocadillos para los niños. Llevaron las cajas directamente a los vehículos con un contacto social mínimo.

El evento fue patrocinado por Walter Farms, Long & Scott Farms y Feeding Tampa Bay, la organización que proporciona alimentos a unos 500 grupos en una región amplia que abarca al menos 10 condados.

"Por lo general, tenemos más de 300 cajas de comida", dijo Marcus Marshall, director de operaciones de la iglesia. "Entendemos que en medio de la pandemia es difícil porque la gente no sabe qué hacer. Así que estamos aquí para ayudarlos".

Image, la reservista, llegó a la iglesia con la gente del grupo The Mission Continues, una organización nacional sin fines de lucro que moviliza a veteranos militares para ayudar a las personas y comunidades necesitadas durante la pandemia COVID-19.

"Hace muchos años estaba en una línea similar esperando comida, así que yo sé cómo se siente", dijo Image. "Esta es mi primera vez aquí, como voluntaria en Riverview, pero he distribuido alimentos en otras partes. Es la misma escena: cientos de personas esperando”.

White vino a buscar la caja mensual de alimentos para permitirse ahorrar algo de dinero. Está desempleada y su marido trabaja menos horas que lo deseado en una empresa que fabrica piezas de metal. Sus nietos son menores. Tienen 13, 7 y 5.

“Es mi tercera o cuarta vez que vengo", dijo White. "Es difícil llegar y pedir comida, esperar horas y dejar de lado la vergüenza. Pero es lo que tenemos. Si no fuera por estas donaciones, no sé qué estaríamos comiendo".

A unos pocos automóviles de distancia, Albert Kemp, de 42 años, estaba leyendo su Biblia mientras esperaba en su minivan. Llegó con su hija Melissa, de 15 años, desde Wesley Chapel. Perdió su trabajo en un concesionario de automóviles en marzo y, desde entonces, dijo que ha visto líneas de vehículos interminables en los sitios de distribución de alimentos.

Pero dijo que la espera bien vale la pena.

"Esto nos ayuda mucho", dijo Kemp.

“Son tiempos muy difíciles porque no hay trabajo y no hay garantía de que usted, yo o mi hija no se enfermen”.