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  1. CENTRO

Gracias al cubano, gracias a los Pinos Nuevos

Cuba duele. Duele el ser simplemente testigo. Duele ver el sufrimiento de los hermanos y a la vez sentirse impotente.
Jovenes cubanos en Tampa como Abdiel Oduardo han estado  protestando a diario en Ybor City o en la esquina de Hermanos al rescate pidiendo LIbertad para Cuba.
Jovenes cubanos en Tampa como Abdiel Oduardo han estado protestando a diario en Ybor City o en la esquina de Hermanos al rescate pidiendo LIbertad para Cuba. [ IVY CEBALLO | Times ]
Publicado Jul. 27

Por Mario Quevedo

Especial para CENTRO Tampa

Sin lugar a duda, hay momentos en los que las palabras como que sobran. Una sola de esas palabras hoy dice todo lo que yo tengo que decir. GRACIAS. Así, sencillamente, pero (que temprano) en mayúscula. Pudiera hoy repetir esa palabra hasta el cansancio y mi directora comprendería el porqué es tan difícil encontrar el camino a seguir.

Y es que hay veces en que tenemos que llevar en la manga, para que se vea, ese sentimiento que guardamos en el alma. Es justo y necesario.

Tendría que ponerme a señalar casos y siempre se olvidará algo o alguien. Y bueno ¿qué? Hago y digo lo que me duele en el alma o lo que me alegra el día. Trato, aunque de entrada reconozco que algo o alguien quedará fuera de carpeta. Sin embargo, no puedo dejar de decir lo que tengo ante el temor de lo que pueda olvidar.

Si, hoy solo puedo decir -y repetir-, gracias. Gracias al cubano. Hemos visto como después de tantos y tantos años de frustración bajo la opresión y diabólica todavía surge un cubano cansado de la maldición que se lanza a la calle a mostrar su desesperación.

Ese ejemplo de hombres, mujeres y niños en las calles golpea el corazón. Quisiera estar allá y, sin embargo, no sé si pudiera contar con el valor de hacerlo. No soy de los que cantan fácil para luego no llevar la melodía hasta el final.

Por eso repito a mis hermanos que desde el fondo de un corazón cubano sale hoy ese agradecimiento que reconoce el valor.

Si lo poco que puedo hacer, por edad o por fuerzas es ir hasta mi esquina “Hermanos al Rescate” y cargar con mi bandera o mi letrero, eso hago. Para ser agradecido no hace falta tener ideas o bríos. Solo hace falta tener ganas de repetir alto esa sencilla palabreja que encierra mi sentir.

Hoy, como ayer o el año pasado -o a lo mejor como hace más de medio siglo-, Cuba duele. Duele el ser simplemente testigo. Duele ver el sufrimiento de los hermanos y a la vez sentirse impotente.

Sin embargo, tengo que aceptar que lo único que puedo hacer es solidarizarme con ellos y repetirles una y mil veces ese agradecimiento. Y si veo a hermanos cargando sus verdades, con ellos tengo que estar.

Sí, como que no puedo quedar callado ante la realidad. Y se que usted, amable lector podrá comprender. No importa que piense que hay locos que siempre llegamos a la parte del dolor cubano. Es que ese dolor es diario.

Y ese dolor diario que vivimos y vemos reflejado en la familia y amigos nos lleva -muchas veces-, a ser desordenados en esa repetición. Como que, a veces, nos preguntamos nosotros mismos si no tenemos otra copla que cantar.

Y es que por mucho que trate, no puedo alejarme de ese dolor. Siempre salta algo que nos muerde en el alma y nos recuerda el sufrimiento de ese pueblo.

Hoy, con la capacidad de los teléfonos transmisores vemos esas imágenes crueles y reales de nuestro pueblo. Siempre hoy hay quien sirve de testigo y con ese medio de comunicación nos hace llegar la infamia.

Y mientras tanto, ¿Qué hago? Bueno, como todo cubano, hago lo que puedo en el momento en que pueda. Y sí, voy solo a llorar en esa esquina de Hermanos al Rescate. Las lágrimas tejidas con oración, tienen que llegar al Cielo.

No importa si es hoy o no el día de la libertad. Lo único importante es que hay que ser consecuentes con el alma. Sí, tenemos alma que siente el dolor de mi pueblo y es por eso por lo que tengo que repetirlo.

Hoy no puedo llegar al final con solo ese dolor. Hay que cantar también a la esperanza. Esperanza y seguridad. El tiempo llegará, como tiene que llegar, cuando el pueblo cubano pueda disfrutar del regalo a la humanidad. Si, pues esa libertad que hoy disfrutamos es el regalo que Dios ha dado al hombre. El presente solo nos señala que tendremos un futuro feliz. Sí, mi pueblo podrá alcanzar la libertad. Sí, si muero sin regreso, no me pesa. Porque el alma carga el recuerdo y lo hace vivir cada día. GRACIAS.

Quevedo es periodista cubano. Trabajó en radio, televisión y tuvo su propio periódico ‘La Voz Hispana’. Para comunicarse con Quevedo: marioquevedo1@aol.com