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Estado legal en suspenso para muchos “soñadores”

Algunos han informado que han perdido sus trabajos o que han sido despedidos mientras esperan meses para que el gobierno federal renueve sus permisos de trabajo.
Gabriel Centeno, de 23 años, uno de los cobijados bajo el programa de DACA dice que presentó su solicitud de renovación hace dos meses y todavía está esperando la aprobación.  Centeno posa para un retrato con su esposa María Centeno y sus hijos Noemi y Hugo el viernes 30 de julio de 2021 en Tampa.
Gabriel Centeno, de 23 años, uno de los cobijados bajo el programa de DACA dice que presentó su solicitud de renovación hace dos meses y todavía está esperando la aprobación. Centeno posa para un retrato con su esposa María Centeno y sus hijos Noemi y Hugo el viernes 30 de julio de 2021 en Tampa. [ LUIS SANTANA | Times ]
Publicado Ago. 4

CENTRO Tampa

TAMPA - Hace dos meses, Gabriel Centeno finalmente ahorró los $ 495 que necesitaba para renovar su permiso de trabajo a través del programa de la era Obama para niños inmigrantes indocumentados.

Pero el tiempo no ha estado de su lado. Su permiso a través del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, o DACA, expiró la semana pasada. Su solicitud de renovación aún está pendiente.

“Es la primera vez que me pasa algo así”, dijo Centeno, de 23 años, de Tampa. “Es más que una pesadilla”.

Miles de inmigrantes como Centeno, conocidos como Dreamers, han visto grandes retrasos en sus solicitudes de renovación, poniendo en peligro el estatus legal que les permite permanecer en Estados Unidos.

Los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de EEUU (USCIS, por sus siglas en inglés) atribuyen el retraso a una combinación de factores: la pandemia, la falta de personal para procesar las solicitudes y un déficit presupuestario.

A diferencia de la mayoría de las agencias gubernamentales, la agencia se financia casi en su totalidad a través de tarifas cobradas a los usuarios.

Algunos beneficiarios de DACA han informado que han perdido sus trabajos o han sido suspendidos mientras esperan que se procesen sus solicitudes de permiso. Otros tienen empleadores dispuestos a darles más tiempo.

Centeno llegó ilegalmente a Estados Unidos hace dos décadas con sus padres y dos hermanos, también beneficiarios de DACA, del estado mexicano de Guanajuato. Ingresó al programa de acción diferida en 2013.

El programa se introdujo en 2012 con una orden ejecutiva y permite que ciertos inmigrantes indocumentados traídos a Estados Unidos antes de 2007 cuando eran niños permanezcan aquí legalmente. Se estima que más de 616,000 personas están ahora bajo su protección.

El programa proporciona a los beneficiarios un número de Seguro Social, licencia de conducir y les permite trabajar, pero deben solicitar permisos renovables de dos años para evitar la deportación.

Centeno ha estudiado y trabajado como soldador. Hace dos años se casó con María, de 23 años, quien es de ascendencia colombiana y nació en Estados Unidos. La pareja tiene dos hijos, 1 y 2 años.

Debido a la pandemia, Centeno perdió su trabajo en abril de 2020. No consiguió uno nuevo durante ocho meses, cuando un familiar lo llamó para ofrecerle trabajo como techador.

“Estábamos sobreviviendo”, dijo Centeno.

Mientras tanto, el padre de familia utilizó sus ahorros para pagar el alquiler. Se endeudó para cubrir los gastos de su hogar.

Centeno esperaba enviar su solicitud de DACA antes, tal vez en abril o mayo, pero no podía permitírselo.

“Es mucho dinero para mí”, dijo Centeno. “Todavía estoy pagando facturas vencidas y recuperándome paso a paso. No es fácil”.

Se estimaba que 13,000 solicitudes de renovación de DACA estaban pendientes a fines de junio, junto con 81,000 solicitudes por primera vez, según USCIS. Los datos fueron reportados por primera vez por CBS News.

La agencia dijo que está trabajando para reducir la acumulación de tramites. La administración Biden está asignando más oficiales de inmigración a la tarea.

“Los beneficiarios de DACA son estudiantes, miembros del servicio militar, trabajadores esenciales y parte de nuestras comunidades en todos los sentidos”, dijo la directora interina de la agencia, Tracy Renaud, en un comunicado de prensa. “USCIS cumplirá con la orden judicial, continuará implementando los componentes de DACA que permanecen en su lugar”.

El presidente Donald Trump tomó medidas para poner fin a DACA en 2017 como parte de su política de reducir la inmigración en todos los ámbitos. Un tribunal anuló su orden y las nuevas solicitudes se reanudaron en diciembre.

Luego, hace dos semanas, un juez federal en Texas falló en contra del programa, prohibiendo nuevas solicitudes, pero dejándolo intacto para los destinatarios existentes.

El Congreso tiene la clave para terminar con la incertidumbre, dijo Lisette Sánchez, abogada de inmigración en Tampa.

“El tiempo de procesamiento actual con USCIS para las renovaciones de DACA está causando tremendas dificultades y esta situación podría resolverse si los destinatarios tuvieran una solución definitiva”, dijo Sánchez.

Nanci Palacios tenía 6 años cuando la trajeron a Estados Unidos desde México. Actualmente no solo es una se las beneficiarias del programa DACA sino que ha sido activista por una reforma de inmigración. Foto: Archivo
Nanci Palacios tenía 6 años cuando la trajeron a Estados Unidos desde México. Actualmente no solo es una se las beneficiarias del programa DACA sino que ha sido activista por una reforma de inmigración. Foto: Archivo

La reforma migratoria integral es la única solución, dijo Nanci Palacios, participante de DACA y subdirectora de Faith in Florida, una organización sin fines de lucro que trabaja con inmigrantes y comunidades minoritarias en Dover.

Otras clases de inmigrantes también necesitan claridad, dijo, incluidos los que están aquí bajo estatus de protección temporal como refugiados de naciones que han sufrido guerras y desastres naturales.

“La única forma de superar ese obstáculo es que el Congreso cree finalmente un camino hacia la ciudadanía que incluya no solo a los beneficiarios de DACA, sino también a los titulares de TPS, los trabajadores agrícolas y los trabajadores esenciales como mis padres”, dijo Palacios, de 31 años.

Brenda Vargas, de 24 años, quien llegó a los Estados Unidos desde México a los 7 años, también espera respuestas sobre el programa DACA. La mujer residentede Tampa ingresó al programa después de la escuela secundaria y ahora tiene tres trabajos de medio tiempo: asistente en un banco, gerente de una boutique y cajera minorista.

Vargas está en camino de graduarse pronto en administración de empresas de St. Petersburg College. Su permiso DACA vence en febrero. Espera presentar su solicitud de renovación la próxima semana.

Brenda Vargas, de 24 años, está pensando en enviar su solicitud de renovación esta semana, cuatro meses antes de que expiren su DACA y su documento de autorización de empleo.
Brenda Vargas, de 24 años, está pensando en enviar su solicitud de renovación esta semana, cuatro meses antes de que expiren su DACA y su documento de autorización de empleo. [ Courtesy Brenda Vargas ]

“Pude ahorrar ese dinero”, dijo Vargas. “Pero no es solo el dinero. Ahora también es cuestión de tiempo”.

El tiempo también es una de las principales preocupaciones para Joshua Contreras, de 23 años, de Clearwater, un beneficiario de DACA que también vino de México.

Ingresó al programa en 2012 y desde entonces renovó con éxito su permiso. Eso cambió cuando expiró en mayo. Todavía espera noticias sobre la solicitud que presentó en marzo.

“No he recibido respuesta de USCIS sobre mi caso”, dijo Contreras. “Desafortunadamente, mi renovación es parte del retraso”.