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Arte y diseño a través de los ojos de la hija de dos reconocidos artistas venezolanos

‘Bracho+Bosch’, una marca que nace para honrar dos talentosos artistas venezolanos que dejaron huella no solo genética sino creativa en la empresaria Amalia Bracho
Amalia Bracho-Bosch, izquierda, creo una marca que se plasma en diseños de ropa inspirada en los versos de su madre y las pinturas de su padre. Durante el proceso la asesoró Pilar Ortiz, derecha, motivadora y coach.  Foto: Myriam Silva-Warren   |   CENTRO Tampa
Amalia Bracho-Bosch, izquierda, creo una marca que se plasma en diseños de ropa inspirada en los versos de su madre y las pinturas de su padre. Durante el proceso la asesoró Pilar Ortiz, derecha, motivadora y coach. Foto: Myriam Silva-Warren | CENTRO Tampa [ Foto: Myriam Silva-Warren | CENTRO Tampa ]
Publicado Ene. 19|Actualizado Ene. 19

CENTRO Tampa

TAMPA—La venezolana Amalia Bracho-Bosch nació en un hogar donde el arte prima. Hija del muralista Gabriel Bracho y la poeta Velia Bosch supo desde temprano que sus padres eran artistas de avanzada en el país suramericano y tenían ‘un toque de locura’.

Bracho-Bosch recordó en entrevista con CENTRO Tampa cómo lo que aún la hace más feliz es diseñar y crear. Por esa razón y con la ayuda de Pilar Ortiz, una motivadora, entrenadora y consultora, logró convertirse en el cerebro detrás de la nueva marca que hace honor al legado de sus padres.

“En mi cuarto de niña podía hacer lo que quisiera, dibujaba en las paredes y mis amigas me escribían mensajes”, dijo Bracho-Bosch. “Además mi mamá también era de avanzada y le fascinaba embellecer trajes. Les hacia pañuelos, flores y a mi papá le fascinaba eso. Cuando ella bajaba las escaleras él decía: ‘aquí viene un toque de locura’”.

En la adolescencia cuando Bracho-Bosch iba de fiesta le decía a su padre que le pintara algo en su ropa blanca. Algunas de esas creaciones las guarda hoy como tesoros.

Con el tiempo la venezolana, de 64 años, también atesoró esa herencia creativa, pero se dedicó a estudiar.

Se convirtió en Ingeniera civil de la Tennessee Technological University en 1984. Regresó a Venezuela una vez graduada y tuvo su propia compañía de ingeniería. Casualmente la oficina estaba situada justo al frente de una galería de arte. Se casó y tuvo tres hijos.

El destino volvió a convertir a Bracho-Bosch en inmigrante, regresó a Estados Unidos y por años trabajó arduamente para ayudar a otros, entre sus logros está el haber sido presidenta de las Mujeres Hispanas Profesionales de Tampa. Analiza que no pensaba mucho en ella y su creatividad dormida dentro de su cerebro de ingeniera.

Con el tiempo su trabajo se hizo cada vez más analítico y rígido.

Amalia Bracho-Bosch con una de las camisas que le pintó originalmente su padre el reconocido muralista venezolano Gabriel Bracho. Foto: Myriam Silva-Warren   | CENTRO Tampa
Amalia Bracho-Bosch con una de las camisas que le pintó originalmente su padre el reconocido muralista venezolano Gabriel Bracho. Foto: Myriam Silva-Warren | CENTRO Tampa [ Foto: Myriam Silva-Warren | CENTRO Tampa ]

Actualmente la venezolana maneja un grupo que investiga crímenes financieros, lavado de dinero, trata de blancas y el terrorismo para USAA.

“Mi verdadera pasión ha estado escondida por años”, dijo Bracho-Bosch. En medio del inicio de una nueva vida, y divorciada, viajó a Nueva York por una oportunidad laboral, pero de nuevo le ofrecieron algo de mayor envergadura en Tampa. Regresó.

Por su deseo de ser excelente en su campo como investigadora contactó a la motivadora colombiana Pilar Ortiz, para entonces Bracho-Bosch deseaba tener una mejor comunicación con las personas de su equipo que eran jóvenes y tienen diferentes formas de expresarse.

“Cuando Amelia me contactó era única y exclusivamente para la parte laboral, me dijo: ‘quiero entenderme con mi equipo’”, dijo Ortiz. “En ese proceso de coaching que es mágico y en ese transcurso ella tiene un sueño y quiere hacer un legado por la memoria de sus padres”.

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Ortiz recordó que comenzaron a trabajar la parte practica, cómo hacer una presentación, el cambio de lenguaje con sus subalternos y de hecho la venezolana terminó teniendo una entrevista en un nuevo puesto de trabajo en la misma empresa, pero algo más alineado con ella.

En los entrenamientos que le daba Ortiz a la venezolana fueron saliendo ‘varias cosas’ . Bracho-Bosch le contó que había creado algo que se llamaba ‘Clamor y Vida’, el nombre de uno de los cuadros de su padre, y que su intención era mantener la vigencia de los valores y la creación de su padre a través de algo nuevo como un sitio para tertulias con galería.

“Pude identificarme con lo que me estaba haciendo falta”, dijo Bracho-Bosch.

Para la empresaria todo tomó más forma cuando uno de sus hermanos encontró unos cuentos inéditos de su mamá.

Los publicaron y están ilustrados por los nietos y bisnietos de la poetisa y feminista venezolana que falleció en 2015.

Pilar Ortiz en Tampa  y Codigo Malva en Colombia ayudaron a Amalia Bracho-Bosch para que  su sueño de diseño y arte fuera realidad. y arte realidad.   En la foto una de las modelos con las piezas que dentro de poco estarán a la venta.
Pilar Ortiz en Tampa y Codigo Malva en Colombia ayudaron a Amalia Bracho-Bosch para que su sueño de diseño y arte fuera realidad. y arte realidad. En la foto una de las modelos con las piezas que dentro de poco estarán a la venta. [ Foto: Cortesía ]

La nueva marca comenzó a tomar forma en pleno tiempo de pandemia y esperan tener su lanzamiento comercial en febrero, una vez tengan disponibles varias piezas para poner a la venta. Los insumos y los cortes debido a la pandemia han retrasado un poco el proceso.

“Amalia quería algo en grande, de calidad y exclusivo y yo la contacto con un grupo de periodistas en Colombia que se llama Código Malva, que es una empresa dedicada a asesoría de moda en redes, comunicaciones y marca y así nace nació Bracho-Bosch”, explicó Ortiz, de 54 años. “Amalia es la creadora del concepto”.

Inicialmente Bracho-Bosch quería hacer camisetas con mensajes y poco a poco la idea se fue transformando en prendas de vestir con obra sea escrita de su madre o pinturas de su padre.

“Cuando trabajo con Pilar me doy cuenta de que eso me estaba haciendo falta mi espacio y comienzo a reencontrarme de nuevo… en el aspecto creativo de dejar volar”, dijo la venezolana.

Las primeras ideas fueron de uno de los libros de su madre llamado “Me querían mansa” que es la biografía de la abuela de Bracho- Bosch. Realizaron varias reuniones a través de videollamadas en Zoom con los miembros de Codigo Malva y todo tomó forma.

En 2021 la venezolana viajó a Colombia y decidió realizar toda la producción de su marca en Colombia.

“Todo había sido virtual y …Código Malva crea la identidad de la marca. Me presentan lo que yo les había contado a ellos y lo que yo había escondido durante años”, dijo Bracho-Bosch conmovida y satisfecha con los resultados.

Detalle de uno de los poemas ilustrados de la poeta venezolana Velia Bosch.
Detalle de uno de los poemas ilustrados de la poeta venezolana Velia Bosch. [ Foto: Myriam Silva-Warren | CENTRO Tampa ]

Luego aparecieron los diseños y todo se materializó poco a poco.

Bracho-Bosch recordó de nuevo cuando llegó a Estados Unidos para estudiar Ingenieria y como le criticaron mucho que se expresaba con sus manos.

“Cuando me vine de Venezuela metí las manos a los bolsillos, dejé de hablar sin mis manos porque supuestamente era una regla acá…Todo lo que nos va cortando las alas, comencé a meter mi creatividad debajo de una alfombra”, reflexionó Bracho- Bosch .

¿Y cómo te sientes hoy al realizar ese sueño suspendido por años?, se le preguntó a la venezolana

Feliz, pero tengo mucho trabajo por delante. El año de la pandemia, fue el año en que me salieron las alas de nuevo, volví a volar y sé que voy a volar muy alto, respondió la empresaria quien se visualiza en una galería estudio en los próximos cinco años donde va a estar la obra de arte de sus padres al lado de la colección que está inspirada en ese legado artístico.

“Yo nunca he contado mi historia como inmigrante, he sido exitosa a donde he llegado …y puedo ayudar a los demás, que sepamos de dónde venimos”, dijo la venezolana.

Ortiz enfatizó que le gusta trabajar con mujeres que sean capaces de encontrarse a sí mismas y vuelvan a esa esencia.

“Yo misma he sido feliz y exitosa durante estos últimos 11 años. Ha sido un proceso de alineación interno como empresaria y estoy replicándolo en mis clientas”, dijo Ortiz.

Para conocer más visite Facebook.com/brachobosch

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