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  1. CENTRO

El legado del Club 15

La organización sin fines de lucro cerró un año antes de la pandemia, pero algunos de sus antiguos miembros están tratando de mantener vivo su ejemplo: luchar contra la desigualdad y apoyar las becas para las minorías
Borja Magro, a la izquierda, Bellita Canasí, quien fue presidenta del Club 15 durante muchos años, al centro, y Lourdes Suárez-Solar, a la derecha, se ponen al día mientras disfrutan juntas del Cortadito cubano en la mesa del comedor de Canasí en su casa de Tampa.
Borja Magro, a la izquierda, Bellita Canasí, quien fue presidenta del Club 15 durante muchos años, al centro, y Lourdes Suárez-Solar, a la derecha, se ponen al día mientras disfrutan juntas del Cortadito cubano en la mesa del comedor de Canasí en su casa de Tampa. [ IVY CEBALLO | Times ]
Publicado Abr. 7

CENTRO Tampa

TAMPA — Bellita Canasí recuerda las galas benéficas Black and White que el Club 15 organizaba todos los años para recaudar fondos para familias de escasos recursos en Tampa.

La organización sin fines de lucro que contaba con 150 miembros hispanos, todas mujeres, comenzó a perder a muchos de sus líderes mayores y no pudo reclutar a personas más jóvenes para que tomaran las banderas de su causa. Después de ayudar a las personas necesitadas en todo el condado de Hillsborough, en los buenos y malos momentos durante cinco décadas, el Club 15 cerró hace tres años.

Sin embargo sigue vivo el deseo que tienen algunas de sus antiguas líderes de seguir ayudando a las familias necesitadas del área de la Bahía de Tampa.

Una de ellas es Canasí, la última presidenta del Club 15.

A sus 93 años Canasí volvió a unir fuerzas con cuatro de sus mejores amigas -todas ex integrantes del Club 15- para organizar un brunch a finales de este año con el fin de recaudar fondos y juguetes para los niños.

“La voluntad de ayudar está en cada una de nosotras”, dijo Canasí.

Bellita Canasí muestra una fotografía de la junta directiva del Club 15 en un álbum antiguo.
Bellita Canasí muestra una fotografía de la junta directiva del Club 15 en un álbum antiguo. [ IVY CEBALLO | Times ]

Canasí llegó de Cuba en 1961 en uno de los Vuelos de la Libertad escapando del comunismo con su difunto esposo Manuel y sus dos hijos, Simón y Manuel Jr. Su familia inicialmente se instaló en Ybor City. Sin parientes cercanos, tuvieron que empezar de cero.

Antes de que Canasí decidiera hacerse miembro del Club 15 a finales de los noventas, trabajó en el Hospital Centro Asturiano como auxiliar de enfermería durante una década y en el Hospital St. Joseph de Tampa durante veinte años. En 2008 fue elegida Mujer Hispana del Año por el Comité de Herencia Hispana de Tampa. El premio se centra en el trabajo, el compromiso y la dedicación de las personas.

También ocupó varios cargos de liderazgo en grupos locales como la Casa Cuba de Tampa y el Club Cívico Cubano para eliminar barreras, promover la integración y abrir nuevas puertas a oportunidades para los hispanos.

El Club 15 no fue una excepción.

“Hay que vivirlo para entenderlo. Creo que por eso siempre quise apoyar y ayudar a la gente”, dijo Canasí.

Hace unos años presionó para traer nuevos miembros al Club 15 con la esperanza de que alguien pudiera echarles una mano, pero no fue fácil.

“Muchas personas jóvenes sienten que no tienen tiempo y que nadie quiere asumir tanta responsabilidad”, dijo Canasí.

El origen del Club 15 comenzó a gestarse en el verano de 1964 cuando un grupo de damas y esposas cubanas formaron un equipo de voluntarias para enviar ropa y alimentos a Miami.

Durante esos años, el exilio cubano se preparaba para luchar contra Fidel Castro. No lograron derrocar al régimen comunista, pero las mujeres decidieron continuar reuniéndose para organizar actividades de caridad en Tampa.

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En 1970, Club 15 formalizó su inclusión como una corporación sin fines de lucro en Florida y eligió a su junta directiva. El nombre se le dio en honor a las primeras integrantes cubanas, 15 en total, que iniciaron el grupo.

De izquierda a derecha: Bellita Canasí, 93, y María Camila Fernández, 22, última becaria apoyada por el Club 15.
De izquierda a derecha: Bellita Canasí, 93, y María Camila Fernández, 22, última becaria apoyada por el Club 15. [ Courtesy of María Camila Fernández ]

El Club 15 solía requerir que los miembros donaran $5 al mes y anualmente publicaba una revista con el apoyo de donantes privados y empresas en el área de la Bahía de Tampa.

Sus actividades de recaudación de fondos sirvieron para comprar juguetes, ropa y alimentos que luego fueron entregados a familias pobres. En algunos casos, la asistencia incluía ayudar a pagar el alquiler y las facturas de servicios públicos. También repartieron tarjetas de regalo de $50, $100 y hasta $150 para comestibles en momentos de necesidad,. El valor de cada tarjeta dependía del número de miembros por familia.

“Ayudábamos a ocho o diez familias al mes y las visitábamos para saber qué necesidades tenían”, recordó Canasí. “Fue triste despedirme de nuestro Club 15 porque hicimos tantas cosas por la comunidad”.

El grupo también donó bolsas de regalo y alimentos no perecederos y realizó un seguimiento de las personas que necesitaban ayuda.

“Fue un trabajo maravilloso y siempre estábamos muy emocionadas de hacer algo nuevo”, dijo Borja Magro, de 75 años, ex tesorera del Club 15. “Nos reuníamos una vez al mes para preparar nuestra agenda y socializar. Era como un mundo diferente”.

El Club 15 apoyó el compromiso de organizaciones benéficas como Francis House, la Clínica de Salud Judeocristiana, los Hospitales Shriners para Niños y la Sociedad Estadounidense del Cáncer. También fue sede de eventos populares. Una de ellas fue la Gala Blanco y Negro, una exclusiva fiesta anual a la que asistían más de 250 personas. Otra actividad importante fue la celebración del Día de la Madre para recaudar fondos para la Beca Latina de la USF, programa que ayudó a asegurar el éxito de sus beneficiarios. El Club 15 ayudó a unos 20 estudiantes hispanos.

“Extrañamos mucho el trabajo social que hicimos”, dijo Lourdes Suárez-Solar, de 79 años, quien estuvo a cargo de contactar a los necesitados en el Club 15. “Fue duro, y a veces muy emotivo, pero valió la pena”.

La última beneficiaria de la beca apoyada por el Club 15 fue María Camila Fernández, de 22 años. Fernández fue traída legalmente por sus padres desde Colombia cuando tenía 3 años.

La Beca Latina y el Club 15 la ayudaron a pagar la Universidad del Sur de la Florida con $1,000 por semestre. Antes de cerrar sus puertas, en diciembre de 2018, Club 15 se aseguró de cumplir en su totalidad con su compromiso de pago al programa de la USF para apoyar los estudios de la joven.

Algo, dijo Fernandez, que ella nunca olvidará.

“Club 15 jugó un papel muy importante para estudiantes como yo y siempre estaré muy agradecida”, dijo Fernández. “Sin su apoyo hubiera sido difícil continuar mis estudios sin preocupaciones”.

En 2021 Fernández recibió una licenciatura en ciencias de la salud. Termonó con éxito una carrera de cuatro años en tres, por lo que Fernández decidió donar los fondos de su beca del último año ($2,000) para apoyar a un estudiante perteneciente a las minorías.

“El Club 15 fue mi inspiración y (donar) fue lo correcto”, dijo Fernández.

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